sábado, 4 de septiembre de 2010

La otra cara de la moneda

14 de junio del año 2006: Sufrí mi mayor decepción, una decepción tan grande que fisiológicamente me hizo sentir mal: Taquicardias peligrosas de 140/min, presión arterial de 160/110, mareos, vértigo y hasta náuseas y dolores de cabeza y en el pecho terribles. ¿El motivo? Una mujer... a decir verdad, el motivo de mis alegrías, una niña que a mis 18 años, había logrado elevarme al cielo con sus frases "fiel hasta de pensamiento". La muy cruel me engañó con otro y hasta consideró tenerlo como pareja... la tiré del nicho y hasta pedía dejar mis estudios porque solo estudiaba... por Ella.

Ahora, me encuentro en una situación familiar, solo que esta vez el verdugo soy yo: Lastimé a una persona que amé con locura, por ella hice lo que ni siquiera por la anterior había hecho. Me entregué totalmente al sentimiento y... la decepcioné, le rompí el corazón, lo devoré y lo escupí para marcharme como vil ladrón.

Se preguntarán... ¿qué tiene de parecido esto? No, no fue la venganza... fue el dolor. Es como el perro, cuyo dueño; lo trata mal. Nunca le da de comer como es debido, lo tiene en la azotea de su casa a pleno sol y sin agua, lo maltrata, le pega, y aún así... el perro fiel, se aguanta porque no tiene a donde ir. Pero (lo digo porque lo vi con un tío que tuvo un perro así, de hecho esta es su historia), un día; el perro no aguantará: Le lamerá la mano, lo olfateará mientras él está indispuesto a defenderse, chillará mientras se comporta muy cariñoso... más de lo de costumbre. Y de pronto... el perro ataca, muerde al dueño cegado por la ira de aquel maltrato que recibió durante mucho tiempo. ¿Y luego? Oh! perro malvado, merece morir, debe ir a la perrera. El perro, ya encerrado; chilla y gime de arrepentimiento y de dolor, pero ya es tarde... es un perro malo y merece la muerte sin derecho al perdón.

¿A qué viene esa analogía? Yo maltraté a mi ex pareja:(chica A)... le cortaba la conversación, no le hacía caso cuando me declaraba su amor, la apartaba de lado con el pretexto de tener mucha tarea... un día su falta de cariño la llevó a estar cegada y su corazón buscar lo que no tenía: buscar amor en otro. Ella misma lo dijo: "si me hubiese sentido más querida por ti tal vez no lo hubiera hecho". ¡Cuánta razón tenía! No justifica su error, pero tenía razón... yo mismo la llevé a cometer ese crimen. Pero la amaba tanto... tuve que darle la oportunidad de reconquistarme, y lo logró, aunque nunca pude superar eso que me hizo.

Otra chica, que fue hace poco lo mejor de mi vida (chica B); fue como si hubiese sido mi karma: Me cancelaba muchas citas, tenía tiempo para quedarse a platicar con un amigo en especial pero nunca tenía tiempo para mí, porque "había mucha tarea". Mendigaba medio segundo de su tiempo y no recibía ni un mensaje de "te quiero" o "te extraño", se enojaba cuando le preguntaba cosas, me quitaba de su lado cuando la abrazaba... e incluso, llegué a recibir noticias de que me engañaba con otra persona. Yo como perro fiel, la buscaba en la escuela como alma en pena, la buscaba hasta en la colilla de mi cigarro pero nunca estaba para mí. Este perro algún día luchó contra sus necesidades de amor con tal de no lastimarla... pero al final, la ataqué, la lastimé... no importa el pasado que me llevó a hacer eso, soy un perro malo que merece la muerte.

***PERO*** Eso es lo que todos ven... ¿y ustedes? ¿qué es lo que ven? ¿al perro malo que atacó por falta de afecto? ¿o al dueño que se lo buscó a la larga? La chica A se sintió privada de cariño y se fue a buscarlo a otro lado, y la chica B maltrató al perro y tarde o temprano, el perro atacaría sin importar que ella lo ame con locura... si actúa como si fuera todo lo contrario. No importa si el dueño (que fui yo en su momento) o la dueña (que fue la chica B en su momento) hayan amado al perro con locura, si no lo demostraron, tarde o temprano se irían... o lastimaría al dueño. ¿Está mal eso? Claro que si... pero esta vez veamos... la otra cara de la moneda.

Afortunadamente en el caso A, el perdón del dueño y el arrepentimiento del perro; llevaron al amor a resurgir como resurgen las flores del crudo invierno. Pero en el caso B... ya no hubo nada: Había infidelidades, chismes, mentiras, e incluso me atrevería a decir que ya no había amor. Por lo que... el perro fue a morir, y la dueña se consiguió otro perro, culpando al primero de haber sido un perro malo, aunque ella lo trató mal, aunque ella indirectamente... (sin culparla, ¿eh?), se lo buscó.

Es largo este ensayo, pero ojalá se den tiempo de leerlo. Ahora entiendo a "chica A" como una niña que me lastimó por mi culpa y no como la "zorra infiel" que una vez fue para mí.

PD: Y tú, querido lector: ¿A quién prefieres ver como víctima? ¿al dueño atacado o al perro que actuó según las circunstancias?

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