lunes, 27 de septiembre de 2010

Experiencia psicodélica

Ahí estaba yo... haciendo mis deberes acompañado de mi perro Chicho, es un salchicha de un año de edad bastante gracioso. Por razones de causa mayor omitiré mi llave hacia el "mundo paralelo", pues no quiero ser responsable de los efectos secundarios o letales.

Todo parecía un día normal... y al parecer había faltado un poco de estímulos anticolinérgicos, dejando solamente efectos indeseables. Rayos... de pronto comencé a sentirme como ebrio, como si hubiera tomado cinco vasos de vodka o ron al hilo; y qué decir de aquella somnolencia, si enfocaba un solo campo visual se formaba una especie de túnel y lo que estaba fuera del círculo estaba oscurecido. Pensé que eran mareos pasajeros así que me fui a jugar como siempre mi juego favorito: "Rome: Total War", un juego desarrollado en la edad antigua, y jugando una modificación del mismo llamado "Curbelo" donde tenía un juego guardado con los pueblos nómadas Escitas. Fue tan curioso entrar a ese mundo... algo me llamó la atención que podía inclinarme hacia el teclado y podía ver el horizonte del mapa de campaña del juego. Un poco asustado lo dejé de lado y huí.

Pasado esto no quise ir a la tienda y me llamó mi madre a comer, era mole de olla (mi favorito) y no podía rechazarlo. Pero al darle el trago a mi tortilla... puaj!! mi boca estaba seca, ni una gota de saliva, haciendo que el bocado fuese algo super incómodo. Opté por dar unos cuantos sorbos al caldo con tortilla y funcionó hasta que me quedé sin hambre, mi madre sorprendida por mi rechazo a la comida me dejó dormir porque "he de estar muy cansado". Dormí unos cuantos minutos hasta que entreabrí los ojos mirando toda la habitación de mis padres en color amarillo cuando las paredes son blancas. Me hizo gracia ver eso pero no podía seguir ahí, intenté levantarme cuando las paredes cambiaron a púrpura... ok, no debía estar ahí, me impulsé para levantarme de la cama y el cuerpo me pesaba mucho, al tercer intento pude levantarme solo para notar que mis pies pesaban mucho y tuve que disimular para que mi madre no se diera cuenta de mi robótico caminar.

Una vez subiendo a mi estudio, seguí mi campaña en mi juego, donde pasaban cosas extrañísimas... arqueros a caballo montados a pie como cirqueros, mapas reales donde podía sumergirme con tal perspectiva que asustaba... en fin, todo un manjar digno de la imaginación de Lewis Carrol. No recuerdo el momento en el que dejé de lado el juego para subir hasta el palomar, osea mi habitación; y lo digo porque ésta se encuentra hasta el último de tres pisos, teniendo que cruzar la azotea para llegar a ella. Me acosté no para dormir sino para seguir "viajando", al mirar por la ventana pude observar el cielo... estaba nublado y eran como las cuatro o cinco de la tarde, se miraba al fondo los árboles del bosque cercano, que curiosamente no se movían mecidos por el viento. Lo más gracioso fue mirar el cielo que cambió a color púrpura, y al observar el cielo por la puerta pude ver lo contrario: no había cambiado en lo absoluto... por un momento temí quedar demente y comencé a rezar un "Padre Nuestro", el cual me sorprendió por la fluidez y velocidad con la que lo recité... vaya, en ese mundo psicodélico también la mente trabaja a cien por hora. "padrenuestroq'stasnlcielosantificadoseatunombre......" era lo único que salía de mis labios, hasta dandome espacio para rezarlo dos veces. Por mi mente cruzaba un "nunca más quiero volver aquí" y un "goce" de aquella experiencia tan única.

De pronto... miré a las paredes, era una tabla de madera y mi calendario azteca de yeso colgado de un clavo. Las paredes comenzaron a "temblar" al estilo "Efecto Mariposa", lo cual pude evitar que sucediera con mi mente, pensé en lo terrible que sería volver al pasado para hacer tonterías (quien haya visto la película ya mencionada me entenderá). Pero volví a mirar ahí... y las paredes temblaron de nuevo con ese mismo estilo, pensé que no podía ser tan malo, y cruzó por mi vista mi adolescencia a los 16 años, cuando un error me quitó 3 años de mi juventud y con ella, 3 años de experiencias nunca vividas. Así que me dejé sumergir en aquel "retroceso cronológico".

No pasó nada... lo único que sucedió fue que unos pequeños seres transparentes de unos 5 cm de estatura salieran por detras de la tabla y del calendario azteca. Bailaban y jugaban sobre éstos y volaban por todo mi cuarto, me entretuve y no me asusté de verlos juguetear mientras el cielo por mi ventana ahora cambiaba a amarillo y después a rosa a una velocidad de 2 segundos por color. Lo último solo fueron incoherencias confundidas con mis delirios en sueños que afortunadamente, fue lo que creyeron mis padres al observarme hablar solo y exclusivamente tonterías.

Era todo un sueño... al día siguiente todo estaba como si nada hubiese sucedido, un ligero sabor a pasto y hierbajos en clorofila me dejaron en la boca una sensación de asco. Ese mundo es increíble... pero puede que también pueda ser desesperante.

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