viernes, 10 de abril de 2026

Hoy verdugo

 Lo viví, lo sentí, hace tiempo lo viví... El rojo vivo sobre el corazón sometido, el dolor de haber sido... Reemplazado, puesto en segundo lugar, o incluso... Ni siquiera ser opción. Siempre clamando y pidiendo explicación, del por qué eres reemplazable, de lo horrible que se siente tener tu corazón estrangulado, aplastado en los pies de esa persona amada... Sin darse cuenta. Vaya dolor... Duele no ser elegido, duele ser elegido y luego descartado, duele ser traicionado, ser reemplazado.

Y entonces... Por qué? Las cosas han cambiado... Eliges, te eligen, aparecen opciones, aprendes que el mundo no acaba al ser reemplazado. Aprendes que la vida sigue, y que las opciones están ahí... Y entonces te vuelves ese verdugo, ese reemplazador, ese estrangulador de corazones, ese insensible... Y lo peor? Te gusta! El poder embriaga, inunda de placer, de locura...

No lo deseas, pero te inunda... Tu humanidad se ha perdido, no vuelves a ser el mismo. 

martes, 7 de abril de 2026

Cuando todo estaba bien...

 Junio 2020

Cuando me querías ver 🎶

Ya sabes quien eres? Quien soy?

Peque... Si en una entrada anterior revelé que perdí mi último trozo de humanidad, entonces tú reviviste a un muerto. Le regresaste las esperanzas, la vida... Las ganas de luchar. 

Peque... No sé lo que pasó. Todo comenzó en un curso de la ESCA, creí que sería una lucha que no lograría ganar cuando te vi con tu quirúrgico rosa, sonriente, con esa sonrisa perfecta, alegre, con esa manera tan receptiva de aceptar mis abrazos apenas conociéndonos... No me preguntes cómo, pero me atreví a pedirte tu número telefónico... No soy así de osado, tú me das ese valor... Nunca sabré por qué... Pero aprendí tu primer característica: no respondes los mensajes hasta unos días después.

Todo parecía un juego, ni tú ni yo nos atrevimos hasta esa pandemia... Hasta ese día. No lo planeé, no lo esperaba... Sinceramente... Solo esperaba una terapia, una confesión de amor y quizá... quizá, un beso. Tú y yo sabemos lo que pasó... Estallaron los vidrios de mi corazón, tus manos fuertes de fisioterapeuta, la fisioterapeuta más bonita, tu piel a prueba de masoterapia y de aceite... Tú. No te culpo de que tomaras distancia de mi, después de lo inicial, yo también desconfiaría, yo también pensaría mal... Pero vaya que dolió, me diste mi última de mis depresiones: caí en el psiquiatra, no dormía, no comía, me despertaba en la madrugada a ver el teléfono... Esperando tu mensaje, mensaje que tardó... Pensaba mil veces mis respuestas para hacerlo bien, para ser perfecto... Para no ser yo...

Peque... Quizá si todo hubiera sido diferente, seguiríamos juntos. Sería interesante, sabes? No sé tú... Pero yo sigo pensando en cómo seríamos como pareja a estas alturas de la vida... Quizá nunca terminé de cerrar ese ciclo, y quizá una parte de mi... Sigue encerrado en ese bucle, en tu habitación, acostados, de la mano... "cuando todo estaba bien, cuando me querías ver, fuera la hora que fuera, fuese para no volver".

Peque... Daría lo que fuera por platicar contigo aunque sea unos minutos... Quizá ya no es posible, quizá nos encontramos en otra vida, pero en esta vida... Ya me enseñaste lo más importante: que incluso cuando crees que ya nada puede sorprenderte, llega alguien y te regresa la emoción por vivir, la adrenalina de luchar por alguien, de ganar su amor, de hacer su vida alegre... De soñar y amar... en tiempos de COVID-19.