martes, 27 de enero de 2026

Introspectivo

-Hola, amigo...
-¿eh?
-Hola, pequeño niño.
-Oh, hola señor... *creo que lo conozco*.
-No, no me conoces, pero a la vez sí...
-No entiendo, ¿es algún acertijo? ¿alguna prueba aburrida de psicólogos?
-Tranquilo, sólo vengo de paso. Quería ver un rostro familiar, un conocido.
-¿Entonces me conoce, señor?
-Podría decirse, pero tranquilo, no estoy aquí para dañarte, no podría ni siquiera gritarte.
-...
-Entiendo que estés asustado, hace algún tiempo pasaste por una situación incómoda por un extraño, menos mal llegaron tus papás a tiempo.
-¿Cómo lo sabes?
-Si sé de esa experiencia, entonces significa que te conozco demasiado... tranquilo, todo está bien.
-*vale la pena confiar por ahora* y qué hace?
-Quiero platicar, quiero contarte de todo lo que eres capaz... es feo despertar al amor a tan temprana edad, ¿cierto?
-*recuerdo mil noches llorando a solas* No estoy hecho para eso.
-Eres un chico de pocas palabras, eso es bueno a veces. La gran mayoría de las veces es mejor hablar lo suficiente y nada más. ¿has escuchado hablar del pueblo espartano?
-No.
-Era una ciudad griega, la más guerrera. Ellos creían en el poder de las palabras, pero no hablaban mucho -como tú-; creían que las palabras deben respaldar tus hechos, tu dignidad, tu valor. Una palabra de más podía delatarte o manchar tu reputación.
-No lo sabía.
-Nunca cambies chico... allá afuera hay mil infiernos, harían palidecer a esas noches por las que lloras porque no tienes el valor de acercarte a esa persona. Es peor cuando aprendes a hacerlo y eres rechazado... o traicionado.
-*una expresión de sorpresa seguido de un rubor ascienden al rostro infantil, procurando ocultarlo bajando la mirada*. Si, eso creo.
-¿Sabes? no tiene mucha ciencia el hablar con esa persona especial, no es una princesa ni una diosa; sino un ser humano, como tú, como yo... como todos.
-Lo sé, es sólo que...
-Hazlo como si hablaras con un amigo.
-No tengo amigos.
-Ni yo *sonrisa divertida y nerviosa*, ni yo, chico... todos han tomado su camino, o han partido.
-¿Por qué viene a contarme todo esto?
-Porque... *por primera vez, aquel hombre no tiene control de la situación, incluso delante de un niño que no rebasa los 12 años* Porque no quiero que experimentes los mismos infiernos que yo... o mas bien, que no te duelan tanto.
-¿Es usted algún conocido?
-No... sólo soy tú mismo, después de crecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario