Han pasado un par de años, un par de años que han sido fugaces, tenaces... fuegos similares a los infernales. Hay motivos por los que quisiera que muchas de las cosas ocurridas jamás hubieran pasado... hay desarrollos de mi personaje que hubiera preferido omitir; pues en el paso te herí... a ti, al amor de mi vida.
¿Que por qué lo escribo ahora? es una pregunta interesante. Podría decir que es una manera sutil de expresarte el amor y devoción que por ti siento; podría decir que es una manera de amarte en silencio, para después tímidamente mostrarte este escrito y te apiades de mí.
Y hoy puedo decir con la sutileza de un rinoceronte que te amo, que por ti miro en introspectiva y retrospectiva a ese horrible pasado, y lo hago no para torturarme, sino para lamentarme y jurarme que jamás volverá a pasar. Te amo... y en mi lecho de muerte volveré a decirlo, para volver a pedirte perdón por tan tétrico lapso que vivimos.
Te amo... y no es digno de orgullo el camino por el que he llegado hasta aquí, pues si por mi fuera, borraría todo ese daño. Cruza por mi maldita mente mil motivos para no irme, te acercas con tus garritas y me confirmas lo que yo bien sé: a tu lado quiero quedarme, a tu lado me quedaré. Viajaremos mil veces juntos, siempre te protegeré... te buscaría mil veces en la plaza comercial a las 10 de la noche llorando desconsolado... te suplicaría mil y un veces más que no te vayas de mi lado...
Te amo, y siempre te amaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario