domingo, 25 de septiembre de 2016

Mi biografía: Primaria parte 1 (1° a 3° años)

Ah la primaria... etapa de juegos y sonrisas, de carcajadas y tristezas. Etapa de transición de la tierna infancia hacia las puertas de lo que sería posteriormente la pubertad. En este tiempo ya recuerdo mucho mejor algunos acontecimientos que después podría considerar, me cambiaron la vida para siempre. Hasta la fecha podría considerar que aún conservo ciertos rasgos que se marcaron como hierro fundido en mi piel.

La escuela Miguel de Cervantes Saavedra me acogió durante mis dos años de preescolar (nunca cursé el primer año), terminando a los cinco años. Para mi primer año de educación primaria mis padres optaron (sin saber aún los motivos) a una nueva escuela: Hans Christian Andersen. Una escuela buena, no recuerdo el nombre de mis profesoras, pero sé que jamás me hicieron daño. Estuve rodeado de compañeros que jamás se refirieron mal a mi, salvo por Marcia, una compañera que a veces me lastimaba o amenazaba con lastimarme con agujas en mis ojos si hacía algo que no le gustara, solía evitarla, pues si me defendía corría a acusarme y recibía un regaño de "a las mujeres no se les pega". Fui un niño normal y algo excéntrico, pues no veía como anormal el hecho de sentarme enmedio del patio a tomar mis alimentos que me colocaba mi madre en una loncherita. Miraba a los niños pasar sin que eso me perturbara en lo absoluto hasta que tocaban la hora de volver a clases.

Hubo una compañera en especial: Tonatzin. Una niña que me llevaba un año de ventaja, delgada, piel morena y cabello largo y oscuro... muy risueña por cierto. A mis escasos 5 años desconocía lo que era una relación o atracción, mucho menos enamoramiento; pero siempre me refería a ella como "mi novia"... me imagino que era señal de buena salud mental. Por otra parte, un compañero cuyo nombre no recuerdo "conspiraba" para que de grandes, compremos pistolas y matemos a Tonatzin; los motivos siempre los desconocí.

Ni siquiera parecía una evaluación, pero ahora me sorprendo al ver mis calificaciones tapizadas con el número 10 en lo que fue mi primer año de primaria.

Segundo. Ahí fue donde comenzó todo el daño. Una profesora cuyo nombre no recuerdo, que presuntamente tenía una dulcería y con quien tomábamos clase en un aula en un segundo nivel. Un aula que tomaba un tono naranja oscuro cuando estaban esas espesas cortinas cerrando el paso al sol por las ventanas. El primer recuerdo que tengo es una medalla dorada de chocolate por ser brillante, seguramente; la profesora y los compañeros demeritaron mi logro con un "cualquiera puede hacerlo", seguido de ésto, llegaron las burlas.
Una de ellas y la más simbólica fue cuando comencé a aprender las divisiones, en donde la profesora se refería a ellas como "¿cuántas veces cabe éste número en éste otro?". ¿Era yo un tonto? siempre me costaron y la profesora lo sabía, por lo que una vez me pasó al pizarrón a resolver una, no pude hacerlo y me quedé ahí de pie mientras escuchaba los bostezos burlones de la profesora y los compañeros, haciendo alusión a mi tardanza. Ese día la profesora llamó la atención a mi madre, diciéndole que no aprendía. Ella me regañó a lo que respondí con "no le entiendo a las divisiones". Lo demás lo desconozco hasta el momento de la clase, donde la profesora con un tono sarcástico dijo: "por culpa de José Luis y de que fue de llorón con su mamá de que no entendía voy a tener que repetir las divisiones. (Inserte explicación de 7 segundos aquí), ¿entendiste?"
Me quedé en lo mismo, no entendí nada, a lo que negué con la cabeza, cosa que al parecer no fue del agrado de la profesora, quien expresó su falta de interés y me pasó al pizarrón, donde volví a escuchar los mismos bostezos sarcásticos.
Otras humillaciones eran los "estás loco te vamos a encerrar en un manicomio" cada vez que hablaba supuestamente en voz alta. Las niñas gritando diciendo que quería mirarles su ropa interior cuando sólo me agachaba por mi lápiz que se había caído bajo las mesas. Los "eres un tonto". Claro, siempre apoyados por "la maestra".
Había una excepción claro, la profesora de inglés, que no tengo con lujo de detalles su nombre, pero su cara sigue fresca como un óleo. Era una señora de edad como de 50 años, muy amable, siempre me apoyaba y me decía lo bueno que era yo, creía en mi. Sin embargo, pareciera una conspiración que incluso cuando me castigaban sin recreo hasta terminar mis deberes, culpaban a la profesora de inglés de haberme ayudado a terminarlos. Eso... fue malvado.

Tercero. Tercer año no fue una etapa que haya cambiado lo anterior, aunque tampoco podría decir que lo empeoró: "Miss Dalia". Realmente me cuesta recordar detalles de ella, sólo sé que mis padres dicen que me causó mucho daño, aunque yo le atribuyo más daño a la de segundo año. Creo que a esa altura mis calificaciones aunque no fueron en picada, sí que se vieron afectadas. Nadie lo notó... los profesores tenían control absoluto sobre mi opinión con mis padres, y ellos me regañaban siendo yo el culpable. Sinceramente no recuerdo algún acontecimiento en especial, ni que se haya ensañado conmigo, solo que... no fue mejor que segundo año.

No hay comentarios:

Publicar un comentario