Hola.
Curioso... ¿verdad? una carta sin destinatario, un destino al aire... inespecífico, fugaz, cuestionable... es así como surgen los más bellos pensamientos fotografiados en papel... o pixeles.
Hoy me roba la calma una pregunta inundada de duda y "chaquetas" mentales; tú sabes cuál es, y sé que nunca te lo preguntaré de nuevo. Quedarán guardadas en el cofre de sentimientos y preguntas sin respuesta, así como quedé aquella tarde... sin respuesta. Sin sentimientos demostrados, sin palabras expresadas, sin dudas aclaradas... solamente sin respuesta.
Hoy pensaba mientras dormitaba, en las miles de cosas que pensaba cuando me enteraba de algo sobre ti. Esa confianza extraña al platicar, aunque fuese fugaz, una vez cada una o dos semanas... no quisiera detallar, pues odiaría despertar nostalgias: Tú recuerdas esos momentos, y si no fue en vano, sé también que sonreirás en este momento al recordarlos.
No fuiste una amiga de toda la vida, ni prima mi mucho menos hermana... y sin embargo apoyarte fue algo más que placentero, algo más fuerte que el simple hecho de apoyar a un "favorito" en la siguiente racha, algo más que hablar por hablar... con gusto hubiera dejado que me arrebataras los años y con ellos mi experiencia para que lo lograras; pues en ti, aunque nunca te miré, observaba algo que en nadie he observado: Anhelo, deseo y amor por la carrera, a pesar de apenas conocerla.
Hoy he pensado en lo que hacía y hubiera sido rarísimo si no te hubieses alejado de mí, si no hubieras sospechado de mi "noble y desinteresado" apoyo (aunque en realidad, nunca hice nada, el logro es tuyo, felicidades). Es por eso que solamente sonreí aquella vez que desapareciste por vez primera, solamente pensaba sonriente en un "lo lograrás".
Aún recuerdo cuando me mostraste ese "Asignado en...***", te diría que brinqué de alegría pero mentiría: La verdad es que sentí una emoción que subía del estómago hasta el pecho, se partía en dos y ascendía en forma de hilitos que arrastraban hacia arriba mis labios dibujando una sonrisa, llegaban a los ojos y los hacían temblar...
Me emocioné, como un padre se emociona al ver a su primer hijo/a, como cuando lo ve crecer y andar por primera vez, cuando lo ve montar una bicicleta sin caer... como cuando entra a la universidad. Fue el "te quiero" más sincero que soplé al universo dedicado para ti, y que llegó a tu retina en forma de pixeles de celular. Estaba orgulloso de ti.
Nuevamente lo digo... nunca sabré lo que pasó, nunca sabré el error que cometí -si es que alguna vez hubo uno-. En cambio, me quedaré aquí... procurando tus sonrisas y celebrando tus triunfos aunque lleguen momentos en que no te acuerdes de mí. Cometiendo suicidio sentimental tal vez con estas palabras, pues tal vez te asusten y escapes de mí. Anhelando que algún día... vuelvas a ser mi trocito de comida italiana :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario